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Archivar para el mes “abril, 2015”

“Identidad”

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“Uno sólo investiga a fondo el valor de algo cuando se desvanece ante nuestros ojos, cuando desaparece o se desmorona.
En la situación actual, no hay mucho que nos haga albergar esperanzas en las posibilidades del patriotismo constitucional. En cuanto a la fuerza centrípeta del Estado para anular el empuje centrífugo de intereses y preocupaciones relacionados con colectivos autorreferenciales, sectoriales, locales y otras particularidades, el Estado debe ser capaz de ofrecer algo que no se puede obtener con tanta eficacia a niveles inferiores, y atar los cabos de una red de seguridad que de lo contrario quedarían colgando sueltos.
El gobierno estatal es una dirección postal a la que los moradores de una sociedad cada vez más privatizada y desregulada es improbable que envíen sus quejas y estipulaciones. Les han dicho una y otra vez que confíen en su propio ingenio, en sus habilidades y diligencia, que no esperen salvación desde arriba: si tropiezan o se rompen las piernas en su camino individual a la felicidad es culpa suya, consecuencia de su propia indolencia y pereza. Puede que les excusen por pensar que los que detentan el poder se han lavado las manos de toda responsabilidad por la suerte que corren (contando con la excepción posible de encarcelar a los pederastas, de limpiar las calles de merodeadores, de holgazanes, de mendigos y de otros indeseables, y de tender redadas a sospechosos de terrorismo antes de que se conviertan en terroristas de verdad). Se sienten abandonados a sus propios recursos -absolutamente inadecuados- y a su propia iniciativa gravemente confundida.
¿Y qué soñarán o harán, en el caso de que les den oportunidad, estos abandonados, desocializados y pulverizados individuos solitarios? Una vez cerrados los grandes puertos o arrancados los rompeolas que les proporcionaban seguridad, los desventurados marinos se inclinarán por crear y cercar sus propios puertitas donde poder anclar y depositar sus afligidas y frágiles identidades.
Al no confiar ya en la red de navegación pública, vigilarán celosamente el acceso a estos puertos privados de cualquier intruso. Para las mentes sensatas no hay misterio alguno en el espectacular crecimiento del fundamentalismo. Es todo menos desconcertante o inesperado. Heridos por la experiencia del abandono, los hombres y mujeres de nuestra época sospechan que son las piezas del juego de otro.”  Zygmunt Bauman.

La identidad es un sueño de una absurdidad patética. Se sueña con ser uno mismo cuando no se tiene nada mejor que hacer que diría Jean Baudrillard. Al final, todo se resume en un simple sueño identitario…@elsociologo

 

“Home, hogar dulce hogar.” Acciones de co-branding que rompen fronteras

home-hogar-dulce-hogar-1024x576Incrementar las sinergias entre empresas está en boga desde hace algunos años, sobre todo con la llegada de la crisis. Que dos marcas se asocien para trabajar juntas y llevar a cabo un proyecto comunicacional que les reporte visibilidad y rentabilidad en sus productos no es nada nuevo. Un clásico win-to-win con el que ambas partes implicadas pretenden verse beneficiadas. A eso se le llama co-branding y proliferó ya en los años 90.

En los últimos tiempos han recurrido a esta técnica empresas como Marcilla y Philips al objeto de crear un nuevo concepto de cafetera monodosis, o Nike y Apple para lanzar sus zapatillas inteligentes, entre otras tantas empresas de sectores y áreas totalmente diferentes. Una de las últimas uniones puntuales ha roto fronteras y la han llevado a cabo la internacional de la animación 20th Century Fox-Dreamworks y la nacional hortofrutícola Naranjas Torres para la presentación en España de la película Home, hogar dulce hogar.”

Debido al carácter familiar e infantil del producto, ambas empresas se han aliado para dar difusión y acercar a grandes y a pequeños la divertida historia del irritantemente optimista alienígena Oh y de la irreverente y testaruda adolescente Tip, embarcados en una aventura rocambolesca que les llevará a recorrer medio mundo. Con este fin, la empresa valenciana ha regalado durante semanas packs de productos Home a través de su Facebook y ha animado a los consumidores más naranjeros a participar en el sorteo de un viaje para cuatro personas – dos adultos y dos niños – a París.

Diferentes formas de trabajar el co-branding, pero siempre con una idea en mente: que la unión hace la fuerza. Y más cuando hay venta de buenos productos de por medio. @elsociologo

“El Dardo”

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Tal vez porque la vida es un simple juego que nadie sabe como ganar, la justamente necesitada y práctica  Wikipedia se refiere al juego de dardos como un juego que se practica individualmente o por equipos, y que consiste en lanzar tres dardos alternativamente cada jugador a hasta completar una puntuación determinada o alcanzar unos determinados una serie de veces también determinada, según la variante del juego a la que se esté jugando.

La primera vez que se mencionan los dardos en los libros de historia fue en 1314. Entre batalla y batalla los soldados aburridos, lejos de sus mujeres, novias y amantes, se ocupaban en otros menesteres, uno de los cuales era competir entre ellos lanzando astillas u otros materiales punzantes a las tapas de los barriles de vino. Posteriormente utilizaron la sección de un tronco de árbol colgado entre unas ramas. Los mismos círculos concéntricos de la madera servían para definir las diferentes puntuaciones. Durante mucho tiempo le consideraron como un deporte practicado por los militares. Era muy apreciado ya que mantenía la puntería de los soldados, entrenando el lanzamiento de armas ligeras contra el enemigo.

La historia de los dardos en España empezó en los años 60, cuando comenzó el boom turístico en las zonas costeras españolas. En muchos locales con asiduos clientes ingleses, o que incluso los dueños eran ingleses, se empezaron a colocar dianas para entretenimiento de los clientes. En poco tiempo ya se iniciaban algunas pequeñas ligas locales, con la finalidad de que los clientes fueran conociendo a otros jugadores, y empezara a subir el nivel de juego.

No obstante, la mayor difusión de este juego vino con la invención de las dianas electrónicas en Estados Unidos, en los años 80 (hasta los 90 no llegaron a España), que simplificó mucho el juego, ya que la diana electrónica lleva automáticamente la puntuación, sin necesidad de tener que usar papel y bolígrafo como en las dianas tradicionales o “de pelo”. Aquí aparece como gran novedad el juego virtual y de largas distancias dónde, a modo de ejemplo, un jugador en LEliana Valencia (España) compite con otro de Sidney (Australia) desmontando casi al completo el sistema interactivo luhmanniano que viene a significar lo siguiente; solían jugar a los dardos mientras tomaban unas cervezas para dar paso a un sistema de sociedad mundial interdependiente que comprende todas la formas de comunicación posibles pero que impide la comunicación física y presencial de personas que interactúan sin conocerse para significar que solo la comunicación comunica y no las personas.

Aunque, que duda cabe, existen otro tipo de armas arrojadizas, azagayas y venablos, es decir se contemplan otro tipo de dardos mucho más actuales e interesantes dónde la “teoría de sistemas” de Luhmann o el sistema social parsoniano se descontextualizan en un mundo virtual de un simple juego dardos. Y ahí, nos chocamos de bruces con  el dardo de nuevas formaciones políticas que pueden quebrar un sistema electoral bipartidista (caso español), con el dardo de la mediocridad política con escasas altura de miras, con el dardo de un big bang estropeado, con el dardo de la pobreza y la exclusión social, con  el dardo de la inmensidad y desconocimiento universal o qué decir del dardo de la corrupción o de el dardo fluctuante de nuestros amables mercados financieros. No quiero olvidarme de el dardo de la codicia y la falsa oratoria, de el dardo del desempleo o  de el dardo religioso y guerrero en subguerras planetarias crueles y absurdas. Cada cual que elija su “dardo favorito” y lo lance sobre el centro de la diana de nuestro enigmático e incierto destino societario.

Llegados a este punto, vuelvo casi sin quererlo al mundo fantástico e ilusorio Tolkieniano dónde ”El dardo” aguijón (Sting) es el nombre de un arma ficticia  del universo imaginario que aparece en El Hobbit y El Señor de los Anillos. Se trata de una daga élfica recogida por el hobbit Bilbo Bolsón de una cueva de Trolls al principio de su viaje con los Trece Enanos y Gandalf el Gris camino de la Montaña Solitaria. Del destino de Dardo nada se dice en la Cuenta de los Años sin saber si permanece en el Museo de Cavada Grande, o si es llevada al otro lado del mar por Sam en la Cuarta Edad del Sol. Nadie sabe, entonces, dónde descansa, a modo de Santo Grial, el afamado y enigmático“dardo”

Aunque si regreso al mundo real y, a la vez virtual, observo que Usted/es eligen el dardo y la realidad virtual juega sin mediar conflicto presencial ni palabra escrita. Solo el táctil tembloroso de nuestras inquietas manos buscando pulsar teclas interactivas para que de comienzo un nuevo, desconocido y multitudinario juego en grupo y, por descontado, en solitario…

De punta de acero, de plástico o electrónicos, 301, 501, 701, cricket, high score, contabilización, round the clock o Killer? De momento, ¡Otra cerveza Camarero! Y cóbrele al australiano, que este 501 lo he ganado yo.

¿Hace una nueva partida?  #On @elsociologo

 

Las reglas del método sociológico (fragmento)

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Consideramos los hechos sociales como cosas, pero como cosas sociales. El tercer rasgo característico de nuestro método es el de ser exclusivamente sociológico. Con frecuencia ha parecido que estos fenómenos, a causa de su gran complejidad, o bien eran refractarios a la ciencia, o bien no podían entrar en ella más que reducidos a sus condiciones elementales, sean físicas, sean orgánicas, es decir, despojados de su naturaleza propia. Nos hemos dedicado, por el contrario, a establecer que era posible tratarlos científicamente sin quitarles nada de sus caracteres específicos. Incluso nos hemos negado a identificar esta inmaterialidad sui generis que los caracteriza con la ya compleja de los fenómenos psicológicos; con mayor razón nos hemos prohibido subsumirla, como la escuela italiana, en las propiedades generales de la materia organizada. Hemos hecho ver que un hecho social sólo se puede explicar por otro hecho social y al mismo tiempo hemos mostrado cómo es posible este tipo de explicación, señalando el medio social interno como el motor principal de la evolución colectiva. Por lo tanto, la sociología no es aneja de ninguna otra ciencia; es ella en sí misma una ciencia distinta y autónoma; el sentimiento de lo que tiene de especial la realidad social es incluso tan necesario al sociólogo que sólo una cultura especialmente sociológica puede preparar para la comprensión de los hechos sociales.  Emile Durkheim

“Hecho social-sociedad, la unidad de análisis primordial de la #sociología”. ¡Curiosa individualidad! @elsociologo

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