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Archivar para el mes “mayo, 2013”

Racionalismo Dialéctico (breves consideraciones)

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El racionalismo (del latín, ratio, razón) es una corriente filosófica que apareció en Francia en el siglo XVII, formulada por René Descartes, que se complementa con el empirismo, y que es el sistema de pensamiento que acentúa el papel de la razón en la adquisición del conocimiento, en contraste con el empirismo, que resalta el papel de la experiencia sobre todo el sentido de la percepción.

 En sociología y filosofía, bajo la denominación de “racionalismo” (del lat. ratio= razón entendimiento) se comprenden las convicciones y teorías que opinan que por medio de la razón se puede entender suficientemente la realidad y, en consecuencia, obrar “razonablemente”.

El racionalismo se opone al empirismo (en el plano del conocimiento), al irracionalismo (en el plano del uso de la razón) y al utilitarismo y el hedonismo (en el plano de la ética). Va también contra toda religión revelada que, como se sabe, ve la fuente del conocimiento no en la razón, sino en la revelación. El método del racionalismo crítico fue generado por las obras del científico vienés Karl Raumund Popper. La epistemología de Popper fue expuesta por vez primera de forma sistemática en su obra “La lógica de la investigación científica”. publicada en Viena en el otoño de 1934 (pero con la fecha «1935»).

El método dialéctico, que aquí nos ocupa, se centra en un conjunto de leyes generales que explican en su totalidad el movimiento o los cambios que tienen lugar en la realidad. Rescatando la tradición del pensamiento crítico iniciado en Grecia y ratificado en el Renacimiento, el racionalismo dialéctico plantea un método lógico epistemológico, basado en las siguientes ideas centrales:

Hay que construir el conocimiento de manera tal que pueda crecer con la historia.

Identificar el pensamiento con base en un pensamiento categorial.

Separar las teorías de las categorías; La relación del conocimiento es siempre una postura frente a lo que se plantea.

Rescate del investigador social como sujeto histórico.

Respecto a la dimensión del método científico, el racionalismo dialéctico afirma que si el concepto de estructura nos limita a un recorte de una situación dada sin atender a su virtualidad, se corre el riesgo de confundir al movimiento con lo histórico-genético y, en consecuencia, quedar en el esquema dado por. La acumulación de conocimiento al interior del universo de un determinado discurso teórico tiene que ser criticado desde la articulación, esto es, discusión en niveles. La crítica, como apertura hacia las potencialidades de objetivación, pretende responder al problema de cómo construir lo específico antes de establecer las bases de la generalización.

La totalidad es la forma de entendimiento adecuada a la exigencia epistemológica de transformar lo aparente en realidad, lo cual consiste en la transformación de los conceptos por medio de lo que percibimos y relacionamos intuitivamente con la realidad, en construcciones inductivas y ángulos de observación (reglas del pensar) antes que en contenidos teóricos (reglas del saber). 

“Crítica dialéctica racional para un mundo político globalizado, troikiano, ilógico y, absolutamente, irracional”.  @elsociologo

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“IM y Subsiguientes…”

individualismo

Históricamente el término individualismo ha sido utilizado para caracterizar tanto las doctrinas del contrato social que surgen en el siglo XVII como a sus sucesoras que, aun cuando no emplean la noción de contrato, heredan la visión de la sociedad como constituida por individuos, por sujetos que tienen metas, proyectos y fines específicamente individuales.

El individualismo metodológico (IM)  es un método y una forma de comprender los alcances y límites del conocimiento científico-social y, a la vez, es un modo de entender la constitución de la realidad social.  

El individualismo metodológico utiliza explicaciones intencionales para comprender los fenómenos individuales. Max Weber, formula su propia teoría sociológica desde la perspectiva del individualismo metodológico; desde su óptica, el objetivo principal de las ciencias sociales se encuentra en la interpretación del sentido subjetivo de las acciones. Pero podríamos referirnos también a ese IM que apunta Gómez Corona, Ludwig Von Mises, Elster, Boudon y tantos otros.

El supuesto del individualismo metodológico de que la sociedad es un conjunto de personas que se comportan de manera más o menos inteligible y que se influyen mutuamente, parece bastante sensato, lo que sucede es que es insuficiente. Las preferencias, el egoísmo y la racionalidad no bastan a la hora de dar cuenta de los procesos histórico-sociales, es necesario agregar otros supuestos: el modo en que las estructuras limitan las acciones, el modo en que se vinculan los actores para convertirse en actores sociales colectivos, el modo en que se renuevan, modifican o trastocan las estructuras sociales a partir de las acciones particulares, etc.

Dentro de una misma teoría social se debe pensar que los dos tipos de factores causales, individual y social, desempeñan ambos un papel importante en la explicación. Esto es lo que hacen tanto Giddens como Habermas, complementando las estructuras dentro de las cuales actúan los individuos con el modo en que estos les otorgan un sentido subjetivo a sus acciones: la intencionalidad del individuo interviene en la configuración del contexto social, a través de sus iniciativas los agentes pueden resignificar, crear, recrear y darle nuevos sentidos a la realidad social.

Señala Mir que;”este paradigma individualista es la denominación con la que generalmente se identifica en la sociología a una diversidad de aproximaciones a lo social es la teoría de la decisión racional originada en la economía”. Entra, por tanto, de nuevo, en acción, el individualismo político que por su parte afirma que la sociedad es un conjunto de individuos racionales, generadores de deseos y preferencias y únicos jueces y defensores de sus intereses.

El Individualismo metodológico tampoco implica necesariamente individualismo político aunque para el caso español y su Bipartidismo mayoritario parece que no deja esta concepción, lugar a dudas. La comprensión de una situación social compleja no puede derivarse exclusivamente del conocimiento de las predisposiciones, creencias y relaciones de los individuos dentro de su caparazón u organización política hermética a la sociedad, en general.

Observo “la sociedad como realidad subjetiva” de Berger y Luckmann utilizada de frontón individual para absorber los pelotazos políticos de un bipartidismo individualista complaciente en sus intereses y desnortado en su concepción de la realidad socioeconómica actual que padece, más que vive, nuestra sociedad española. Desempleo, ERE`s, recesión, desahucios, suicidios, muertes y decadencia lenta de una sociedad.  Todo por un mísero empleo remunerado recogido constitucionalmente. Capitalismo hegemónico del poder individualista.  Esperando el “Gran Pacto-Acuerdo” Individual.

¡Nos quitan las casas Rubalcaba´s&Mariano´s. La dignidad es una cosa más seria.. @elsociologo

“Positivism”

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El término Positivismo fue utilizado por primera vez por el sociólogo y matemático francés del siglo XIX Auguste Comte (1798-1857), pero algunos de los conceptos positivistas se remontan a David Hume (1711-1775), a Saint-Simon (1760-1825), y al filósofo alemán Immanuel Kant (1724- 1804). Además de Auguste Comte en Francia, los representantes más significativos del positivismo son: John Stuart Mill (1806-1873) y Herbert Spencer (1820-1903) en Inglaterra; Jakob Moleschott (1822-1893) y Ernst Haeckel (1834-1919) en Alemania y Roberto Ardigó (1828-1920) en Italia.

Indudablemente el Positivismo aparece en un momento histórico (finales del Siglo XIX y comienzos del XX), cuyo terreno había sido abonado por innumerables cambios tecnológicos como los acontecidos por la Revolución Industrial, coincidiendo a la vez, con el decaimiento del sentido metafísico y religioso del conocimiento.

El hombre, al no obtener las respuestas esperadas en la religión, en su búsqueda y peregrinaje permanente, por saber el porque de las cosas, fija su atención en la ciencia, ya que la misma le brinda seguridad, confianza y confort. Ya no es el hombre, a merced de la naturaleza, más bien es un ser, que encuentra respuestas lógicas al estudiar en forma analítica, los mecanismos de los objetos que se encuentran en su alrededor. Y en este marco, con los cimientos antes mencionados, germina la semilla del Positivismo, doctrina que Comte resume bien, a través de su “Ley de los Tres Estadios”, marcando así el comienzo de la Historicidad del Conocimiento Humano.

De este modo, el Positivismo puede definirse como una actitud caracterizada por ciertos principios: Rechaza tomar en consideración toda proposición cuyo contenido no mantenga, directa o indirectamente, ninguna correspondencia con los hechos comprobados. Para el positivismo no hay diferencia real entre la esencia (es decir, la estructura general de las significaciones) y el fenómeno (el hecho). Refuta todo juicio de valor que no pueda apoyarse sobre ninguna actitud científica. Todo conocimiento sólo es válido si está basado en la observación sistemática de los hechos sensibles. Por tanto, la época del positivismo se caracteriza por un optimismo general, que surge de la certidumbre en un progreso imparable (concebido en  ocasiones como resultado del ingenio y del trabajo humano, y en otros casos como algo necesario y automático) que avanza hacia condiciones de bienestar generalizado, en una sociedad pacífica y penetrada de solidaridad entre los hombres. Los positivistas hoy en día, que han rechazado la llamada “Escuela de Viena”, prefieren denominarse a sí mismos empiristas lógicos para disociarse de la importancia que dieron los primeros pensadores a la comprobación científica.

Observación directa-Comprobación-Experiencia positivista para darse cuenta que, hoy en día, el positivismo no es la mejor referencia para la conciencia de una sociedad española actual, caracterizada y abrumada por la aplicación sistemática de políticas de derribo- acoso constantes en su ciencia, así como en su maltrecho y, por qué no decirlo, bombardeado Estado de Bienestar Social.

Hasta la fecha, 27 engaños de ciudadanía unificada europea desde Noviembre1993, en un solo Tratado positivista-merkeliano. Construyendo Europa desde fortalezas del Norte para divertirse con el cultivo de conocimiento robado en las tierras del Sur. Atentos, por tanto, señores feudales, a nuestra negatividad. Y es que ya lo apuntaba Van Gal y su famosa libreta futbolística made in Spain: “Siempre negativo, Nunca positivo”. Merkelmaníacos…¡Nada es negociable!

 Mi estimado Draghi y, su particular tipo de interés, jejeje. @elsociologo

 

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