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Rutinas-Hábitos & Valores-Actitudes = Mercados

Tanto para la economía académica como para el existencialismo de entreguerras y postguerra la alienación significaba siempre “enajenación del individuo respecto del mundo, de la sociedad, del trabajo vivo.”

La alienación objetiva es la transformación de los productos del trabajo humano en poder independiente que en circunstancias concretas puede volverse contra la propia sociedad. También para Marx hay una alienación del sujeto como “alienación de sí mismo”, es decir, de hombre (o mujer) con los demás hombres.”El trabajador –dice Marx- tiene más bien que empobrecerse ( . . . ) en la medida en que la fuerza creadora de su trabajo se establece frente a él- como la fuerza del capital, como un poder extraño.” Para Marx, la alienación no se muestra sólo en el objeto, en el resultado, sino en el acto mismo de la producción, ya que si el individuo no se enajenase en el propio acto de producir, tampoco se le podía enfrentar como algo ajeno al producto de su actividad. La exterioridad deriva de que siendo el trabajo parte del ser humano, el trabajo humano se caracteriza porque no pertenece al individuo.

Una tercera determinación de la alienación es la del hombre como “ser genérico”, como ser a nivel de especie. Y lo es, porque toma su especie y las otras como su objeto práctico y teórico, y porque se comporta como ser universal y por tanto libre, como la propia especie viva. Otros autores como Schaff, por ejemplo, se inclinan, no obstante, por la existencia de conceptos autónomos, cosa que parece del todo cuestionable aunque sea apoyado por algunas teorías psicosociales defensoras del poder de la “psique” y la fuerza vital del individuo.

Actualmente, observamos empíricamente, delante de nuestros ojos, otro tipo de alienación. Se trata de hábitos y rutinas políticas dentro de un capitalismo decadente y recesivo que está derivando en nuevas y diferentes actitudes-valores gubernativos aplicados sobre la sociedad en sus rutinas, hábitos y costumbres. Son los sistemas financieros, los mercados, los hombres de negro (Men in Black) que intentan con su voraz necesidad monetaria modificar esos hábitos y costumbres anteriores a la crisis para reconvertirlos en nuevas actitudes políticas teledirigidas que desemboquen, una y otra vez, en actuaciones, discursos e intereses alienantes. Son, sin lugar a duda, políticas equivocadas y altamente agresivas y regresivas con el bienestar ciudadano. Pero son políticas. Es la forma en la que hacer política parece haber sido secuestrada por el alienante, atractivo y sugerente “poder del dinero”.  Todos estos nuevos hábitos y nuevas actitudes políticas harán, por citar un ejemplo, que el peso de la deuda alcance en 2013 el 90,5 % del PIB en España. Gobierno estroboscópico. Esta labor política comienza a urdir huella en multitud de corazones y sentimientos de un grupo cada vez más numeroso y reivindicativo de ciudadanos, segmentando y dilatando, cada día que pasa el concepto de “sociedad igualitaria”.

Seguramente podamos preveer más conflicto social que reivindique nuevas políticas que sirvan para corregir y rectificar esos desacertados valores y actitudes políticas aplicadas, hasta la fecha, por la gran mayoría de nuestra representación parlamentaria.
Esas rutinas y esos hábitos políticos de antaño que ofrecían al elector promesas adecuadas a un tiempo y problema concreto, en un programa electoral concreto y en su búsqueda hacia un electorado concreto, se difuminan lenta y pausadamente. Observamos incesantemente, en los tradicionales como también en los nuevos medios y redes sociales, las protestas y quejas ciudadanas del 15M, 25S, 29S (simples conciencias para un mundo más justo, igualitario, equilibrado y sostenible globalmente) y sucesivos nuevos movimientos que nacerán bajo el lema de la crítica y la repulsa político-financiera.  Sin embargo, las masas populares urbanas se han ido conformando en un rápido y reciente proceso como conglomerado heterogéneo que engloba capas diferenciadas y a menudo divergentes en cuanto a estructuras, situaciones, actitudes y tendencias para presionar sobre las estructuras del actual sistema globalizado.

Esa alienación actual en los malos hábitos y valores políticos societarios que duda cabe que está creando y construyendo en el espíritu ciudadano la más inmediata y temerosa consecuencia a esas nuevas actitudes de labor política: “la pérdida paulatina, constante y difusiva en su labor de representación ciudadana.” Continúen en y con su alienación ilustres representantes del poder popular. Al final, el último en decidir sobre los pellejos siempre es el “pueblo”. Porque nada es gratis, señorías, nada. Sociedad alienada, sin futuro, sin empleo…

!!! Vigilante Troika!!! @elsociologo

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