elsociólogo

online, offline @elsociologo

Archivar para el mes “octubre, 2012”

“Facturas&Fracturas”

 

 La globalización de la economía, la transnacionalización de la producción como consecuencia del desarrollo de las tecnologías de la información-comunicación y del conocimiento junto con su externalización, han supuesto cambios significativos en la composición del mercado laboral mundial , en el nuevo orden político-económico-financiero internacional  y en el conjunto de grupos y subgrupos poblacionales formados en la nueva glocalización mundial.

Podemos considerar que el riesgo de las sociedades del siglo XXI es tanto un problema económico como de integración social. Este se caracteriza por la falta de participación de numerosos grupos sociales aislados en las relaciones de intercambio social y económico en términos de igualdad; mostrándose un alto grado de déficit en el status de ciudadanía global.

La política social desarrollada bajo los principios neoliberales en la nueva Europa de la crisis económico-social, la incertidumbre republicana-demócrata en USA ante la inminente e incierta cita electoral , los manifiestos conflictos bélicos en Oriente Medio y la momentánea relajación política en América Latina, Rusia y China siempre con la mecha encendida, pone de manifiesto esta dualización social junto con  la percepción de la desigualdad social acentuada y la posibilidad de una exclusión societaria multitudinaria debida a las inercias del mercado.

Esta desestabilización de las clases medias sobretodo en los países comunitarios del eje-sur, ha demostrado que cada vez es más difícil ascender en la escala social y más fácil descenderla en cadena para gran parte de colectivos sociales agrupados y atrapados en la llamada “clase media” de un determinado país o región.

La composición de esta nueva estructura social configurada, se deriva entonces de la lógica del mercado político-financiero actual que manifiestamente deja fuera del núcleo de oportunidades a más y más estratos societarios con la consiguiente pérdida de poder, prestigio e  influencia en el nuevo mundo geográfico-económico abarcado por la manifiesta recesión económica. Evidentemente, las circunstancias son diferentes en cada país o lugar, pero el problema de las infraclases y el de su marginación del llamado “Sistema de Bienestar” está presente en la propia lógica de las relaciones económicas ordinarias que los diferentes Gobiernos (sobretodo europeos)  aplican en sus políticas de control de gasto público. Se trata de una dualidad confusa de carácter social, que tiene una raíz estructural enmarcada en la evolución del sistema de producción industrial y que, cada día que transcurre, afecta a más y más segmentos  de población ciudadana.

 Los efectos, en términos de exclusión social, del nuevo modelo de bienestar pueden encontrarse en la percepción de la misma para la opinión pública. Pero aún así, la sociedad parece haberse “adelgazado”, “apagado”, “marchitado” a niveles críticos que le impiden retroalimentar y apoyar las líneas marcadas por muchos Estados que han renunciado a algunas de sus tareas esenciales de crecimiento enmarcada ésta, en sus respectivos programas electorales, por la casi exclusiva dependencia de los grandes sistemas europeístas dominados por Alemania. Curioso viniendo de un país reconstruido hace solo 61 años a través, entre otros, del benéfico Plan Marshall.

 La explicación por las tardanzas e indecisiones de los Gobiernos democráticos de turno , en la puesta en marcha de acciones de progreso y crecimiento económico pueden ser diversas, diferentes y hasta con un toque de inmoralidad, pero las fracturas sociales de las sociedades se pueden cuantificar y medir. El ejemplo del Gobierno español en esta parálisis del bienestar social, ha sido expuesto por la mayoría de  medios de comunicación nacionales e internacionales, por organizaciones, universidades, economistas, analistas y eruditos económicos, además de por numerosas asociaciones y centrales sindicales, que han intentado trasladar al ciudadano la diversidad de  medidas retroactivas aprobadas por nuestro Gobierno. Ello ha producido un alto grado de debilitamiento de la protección social a las personas desempleadas ( 2,8 millones de españoles permanecen sin ningún tipo de protección pública),  un deterioro de la calidad de los servicios públicos fundamentales (sanidad, educación), ha causado una rebaja de los salarios de los empleados públicos y el aumento de su jornada laboral con la consiguiente expulsión de personal interino y contratado y, sobre todo, ha afectado seriamente al conjunto poblacional en su totalidad, la aplicación de estas medidas fiscales demasiado duras y regresivas.

Como colofón de estas fracturas sociales, la aprobación de una reforma laboral injusta, antisocial, sin resultados y unos PGE 2013 recesivos en su totalidad respecto al ansiado crecimiento en sus cuentas,  ha hecho que las organizaciones sindicales hallan puesto un nuevo freno al Gobierno con la convocatoria de la Huelga General del 14N 2012, la segunda a un  Gobierno Popular en  10 meses de mandato.

Cada tiempo que pasa hace más necesario, si cabe, profundizar hasta el núcleo central de este nuevo concepto;  “fractura social” y sus inmediatas consecuencias. La solución al dilema, seguramente recaerá sobre la ciudadanía española (caso que nos afecta) en la próxima cita electoral nacional dónde, de momento,  ningún adivino conoce  si se producirán nuevas fracturas sociales o una definitiva factura electoral de los ciudadanos en referencia a la labor política llevada a cabo por nuestra representación parlamentaria!!!

!!!Tensiones, fracturas, continuidades, discontinuidades… en el umbral de la pobreza y en la cima de las grandes fortunas.!!! @elsociologo

 

“Ciencias Sociales; Sociología”

Las fronteras entre las ciencias sociales y en especial entre sociología, historia, filosofía y antropología, son cada vez más permeables y abiertas a interactuar entre sí en la localización y, por supuesto, en la nueva era de la globalización.

La sociología se ubica en las ciencias sociales en el nivel de las ciencias globales porque constituye un todo, un organismo social especifico, con sus relaciones y sus leyes particulares. El estudio de cada uno de los hechos sociales, económicos, políticos, etc. requiere una ciencia particular, mientras que la sociología extrae las características comunes de las diversas clases de hechos sociales, y además estudia su interrelación con los sectores y diferentes capas de la sociedad.

Es preciso señalar, en todo caso, que no hay una sociología. El nombre de sociología en cuanto ciencia de la sociedad y de la conducta social humana, y también de aquellas formas de la conciencia que en parte hacen posible la existencia de la sociedad, y en parte reciben de ella su carácter particular, se lo debemos a Comte. Lo que existe son tradiciones sociológicas que pueden diferenciarse a partir de los tres grandes clásicos comúnmente reconocidos, Durkheim, Weber, Marx (que fundan las tradiciones explicativa, comprensiva y dialéctica respectivamente) sin olvidarnos de Saint-Simon, Herbert Spencer, Hegel y Vilfredo Pareto. Otros eminentes sociólogos han sido incorporados más recientemente al conocimiento sociológico: Elías, Parsons, Merton,  Mannheim, Simmel, Schütz, Gramsci, Gabriel Tarde y Ferdinad Tönnies, entre otros. E incluso, de autores contemporáneos que pueden distinguirse por haber constituido escuelas de pensamiento: Bourdieu, Giddens, Habermas, Berger y Luckman, Wallerstein, Boaventura de Sousa, Foucault, Proudhon, Touraine, Zygmunt Bauman, Niklas Luhmann de los cuáles ni nos podemos olvidar, ni debemos abandonar en nuestra continua e interactiva investigación social cotidiana.

Hay, entre los sociólogos, quienes se adscriben a un enfoque particular: la fenomenología, la hermenéutica, el interaccionismo simbólico, la microsociología, la sociobiología, etc. Otros privilegian, en su identidad como sociólogos, perspectivas epistemológicas en pugna y se definen, así, como constructivistas, relativistas, conductistas o posmodernos. Hay quienes se nutren de múltiples fuentes; hay quienes retornan a los clásicos y hay quienes redescubren a otros autores que se tenían olvidados.

En todo caso, podemos señalar que una de las preguntas más incómodas que se le pueden formular a un sociólogo o a un aprendiz de sociología sigue siendo: ¿qué es la sociología? Dicha pregunta suele acompañarse de otra que plantea aún mayores dificultades: ¿para qué sirve la sociología?
La respuesta a las preguntas anteriores es problemática porque la sociología, ciertamente, no es susceptible de ser definida de manera rápida y mucho menos de forma definitiva. Además, dicha respuesta suele ubicarse en diferentes espacios de conflicto y de negociación sobre lo que debe entenderse por conocimiento sociológico. La sociología es, además, “una ciencia que se piensa críticamente a sí misma todo el tiempo”. Cada vez que investigamos comenzamos de cero porque nos enfrentamos a la especificidad de una realidad y porque optamos entre una, de entre muchas maneras posibles, de dar cuenta de esa especificidad. Poder antifijador en palabras de Bauman.

“Teorías, conceptos, metodologías, axiomas, procesos cognitivos y enfoques diversos. Ciencias Sociales y, particularmente, Sociología.” @elsociologo

“Representaciones”

Las representaciones sociales, constituyen sistemas cognitivos en los que es posible reconocer la presencia de estereotipos, opiniones, creencias, valores y normas que suelen tener una orientación actitudinal positiva o negativa. Se constituyen, a su vez, como sistemas de códigos, valores, lógicas, clasificaciones, principios interpretativos y orientaciones de las prácticas, que definen la llamada conciencia colectiva, la cual se rige con fuerza normativa en tanto instituye los límites y las posibilidades de la forma en que las mujeres y los hombres actúan en el mundo. Emile Durkheim es el pionero de la noción de representación. Las representaciones colectivas, según Durkheim se imponen a las personas con una fuerza constrictiva, ya que parecen poseer ante sus ojos, la misma objetividad que las cosas naturales. Por lo tanto, los hechos sociales —por ejemplo, la religión— se consideran independientes y externos a las personas, quienes, en esta concepción, son un reflejo pasivo de la sociedad.

En su trabajo teórico, Moscovici introduce la noción de representación social. Estudió cómo las personas construyen y son construidas por la realidad social y a partir de sus elaboraciones propuso una teoría cuyo objeto de estudio es el conocimiento del sentido común. Moscovici (1989) identifica cuatro influencias teóricas que lo indujeron a plantearse la teoría de las representación social: Emile Durkheim y su concepto de representaciones colectivas; Lucien Lévy-Bruhl y su estudio sobre las funciones mentales en sociedades primitivas; Jean Piaget y sus estudios sobre la representación del mundo en los y las niñas y las teorías de Sigmund Freud sobre la sexualidad infantil. Según Moscovici, la sociedad no es algo que se le impone desde fuera al individuo, los hechos sociales no determinan las representaciones como una fuerza externa (social) que hace impacto sobre los individuos que la componen. La sociedad, los individuos y las representaciones son construcciones sociales. Existen otras aportes como los de Fritz Heider, Berger y Luckmann que contribuyeron de manera significativa en la teoría de las representaciones sociales.

En política, la representación es el acto mediante el cual un representante (sea este gobernante o legislador) actúa en nombre de un representado (elector en el caso de las democracias) para la satisfacción de sus intereses. El representado no puede controlar ni exigir que el gobernante cumpla con sus responsabilidades pero si podrá castigar a su partido político en las siguientes elecciones. El Barómetro de Opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del pasado mes de septiembre, conocido por la opinión pública, hoy 8 Octubre 2012, refleja un aumento de la preocupación por los tres principales problemas que, según los ciudadanos, padece España: el paro, la situación económica y la clase política, con la particularidad de que este último marca su cota más alta de la democracia. La concepción de la clase política española como un problema sigue una línea ascendente que en septiembre rompió techo, marcando un 26,9 por ciento, un punto más que en julio y nueve puntos por encima del dato de enero.
Las direcciones de los 2 grandes partidos mayoritarios cruzándose acusaciones y representándose mutuamente ante la ciudadanía. ¿Representaciones? No gracias. !!!Políticas!!! @elsociologo

Rutinas-Hábitos & Valores-Actitudes = Mercados

Tanto para la economía académica como para el existencialismo de entreguerras y postguerra la alienación significaba siempre “enajenación del individuo respecto del mundo, de la sociedad, del trabajo vivo.”

La alienación objetiva es la transformación de los productos del trabajo humano en poder independiente que en circunstancias concretas puede volverse contra la propia sociedad. También para Marx hay una alienación del sujeto como “alienación de sí mismo”, es decir, de hombre (o mujer) con los demás hombres.”El trabajador –dice Marx- tiene más bien que empobrecerse ( . . . ) en la medida en que la fuerza creadora de su trabajo se establece frente a él- como la fuerza del capital, como un poder extraño.” Para Marx, la alienación no se muestra sólo en el objeto, en el resultado, sino en el acto mismo de la producción, ya que si el individuo no se enajenase en el propio acto de producir, tampoco se le podía enfrentar como algo ajeno al producto de su actividad. La exterioridad deriva de que siendo el trabajo parte del ser humano, el trabajo humano se caracteriza porque no pertenece al individuo.

Una tercera determinación de la alienación es la del hombre como “ser genérico”, como ser a nivel de especie. Y lo es, porque toma su especie y las otras como su objeto práctico y teórico, y porque se comporta como ser universal y por tanto libre, como la propia especie viva. Otros autores como Schaff, por ejemplo, se inclinan, no obstante, por la existencia de conceptos autónomos, cosa que parece del todo cuestionable aunque sea apoyado por algunas teorías psicosociales defensoras del poder de la “psique” y la fuerza vital del individuo.

Actualmente, observamos empíricamente, delante de nuestros ojos, otro tipo de alienación. Se trata de hábitos y rutinas políticas dentro de un capitalismo decadente y recesivo que está derivando en nuevas y diferentes actitudes-valores gubernativos aplicados sobre la sociedad en sus rutinas, hábitos y costumbres. Son los sistemas financieros, los mercados, los hombres de negro (Men in Black) que intentan con su voraz necesidad monetaria modificar esos hábitos y costumbres anteriores a la crisis para reconvertirlos en nuevas actitudes políticas teledirigidas que desemboquen, una y otra vez, en actuaciones, discursos e intereses alienantes. Son, sin lugar a duda, políticas equivocadas y altamente agresivas y regresivas con el bienestar ciudadano. Pero son políticas. Es la forma en la que hacer política parece haber sido secuestrada por el alienante, atractivo y sugerente “poder del dinero”.  Todos estos nuevos hábitos y nuevas actitudes políticas harán, por citar un ejemplo, que el peso de la deuda alcance en 2013 el 90,5 % del PIB en España. Gobierno estroboscópico. Esta labor política comienza a urdir huella en multitud de corazones y sentimientos de un grupo cada vez más numeroso y reivindicativo de ciudadanos, segmentando y dilatando, cada día que pasa el concepto de “sociedad igualitaria”.

Seguramente podamos preveer más conflicto social que reivindique nuevas políticas que sirvan para corregir y rectificar esos desacertados valores y actitudes políticas aplicadas, hasta la fecha, por la gran mayoría de nuestra representación parlamentaria.
Esas rutinas y esos hábitos políticos de antaño que ofrecían al elector promesas adecuadas a un tiempo y problema concreto, en un programa electoral concreto y en su búsqueda hacia un electorado concreto, se difuminan lenta y pausadamente. Observamos incesantemente, en los tradicionales como también en los nuevos medios y redes sociales, las protestas y quejas ciudadanas del 15M, 25S, 29S (simples conciencias para un mundo más justo, igualitario, equilibrado y sostenible globalmente) y sucesivos nuevos movimientos que nacerán bajo el lema de la crítica y la repulsa político-financiera.  Sin embargo, las masas populares urbanas se han ido conformando en un rápido y reciente proceso como conglomerado heterogéneo que engloba capas diferenciadas y a menudo divergentes en cuanto a estructuras, situaciones, actitudes y tendencias para presionar sobre las estructuras del actual sistema globalizado.

Esa alienación actual en los malos hábitos y valores políticos societarios que duda cabe que está creando y construyendo en el espíritu ciudadano la más inmediata y temerosa consecuencia a esas nuevas actitudes de labor política: “la pérdida paulatina, constante y difusiva en su labor de representación ciudadana.” Continúen en y con su alienación ilustres representantes del poder popular. Al final, el último en decidir sobre los pellejos siempre es el “pueblo”. Porque nada es gratis, señorías, nada. Sociedad alienada, sin futuro, sin empleo…

!!! Vigilante Troika!!! @elsociologo

Navegador de artículos