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Archivar para el mes “septiembre, 2012”

“Ideología”

 

El término ideología fue acuñado por Destutt de Tracy para denominar a la ciencia que estudia las ideas y las relaciones entre los signos que las expresan. Cuando Mannheim trató de definir la sociología del conocimiento (wissenssoziologie), no sólo suponía que existencia y el conocimiento eran sociales, sino también que el conocimiento estaba vinculado con toda la situación histórica social en la que se manifiesta.

Por ello, todo el tema de la “ideología” como forma de la conciencia social de las “diversas configuraciones sociales” (grupos, clase, naciones…) entran con plenitud en la Sociología del Conocimiento que como investigación histórico-sociológica… se esfuerza en hallar las formas en que esa relación (entre existencia y conocimiento) ha asumido en el desarrollo intelectual de la humanidad.

Gurvith distingue hasta trece significaciones del término ideología. Ahora bien fue el marxismo el que dio comienzo con la teoría de la ideología a la Sociología del Conocimiento, y por ello no podemos menos que aludir a las interpretaciones de Marx, quién introdujo la connotación de “falsa conciencia” en la noción de ideología. Karl Marx transformó a la ideología en el conjunto de ideas cuya relación con la realidad es menos importante que su objetivo (evitar que los oprimidos perciban su estado de opresión). Por eso Marx afirma que la ideología genera una falsa conciencia sobre las condiciones materiales de existencia del hombre.

La ideología es el conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, una colectividad o una época. También se trata de la doctrina filosófica centrada en el estudio del origen de las ideas. La ideología tiende a conservar o a transformar el sistema social, económico, político o cultural existente. Cuenta con dos características principales: se trata de una representación de la sociedad y presenta un programa político. Es decir, reflexiona sobre cómo actúa la sociedad en su conjunto y, en base a eso, elabora un plan de acción para acercarse a lo que considera como la sociedad ideal.

También Althusser, aunque con su concepción particular de la práctica teórica asume el sentido estricto” la ideología es, sin duda, un sistema de representaciones, pero estas representaciones se imponen como estructuras a la inmensa mayoría de los hombres”. En el fondo se replantea la necesidad de mantener la distinción entre “ciencia e ideología” demostrando que la relación del lenguaje tiene mucho que ver en toda connotación ideológica.

La noción de ideología se asemeja a la de cosmovisión (Weltanschauung), aunque ésta puede referirse, además de a una cultura entera, a un individuo particular (lo que no puede hacerse con la ideología, ya que no existe una ideología que pertenezca a una sola persona).

!!!Ideologías por doquier!!! Pronto averiguaremos la Educación mediatizada de vascos y gallegos a los que seguirán multitud de intrépidos catalanes en busca de su anhelada identidad nacional. ¿Españoles? Dímelo tú, Pizarro-Wert. Comienza el Otoño. A la caza del Octubre Rojo en España. “Mi Tesoro-Mi Rescate” @elsociologo

Entrevista: “conceptos generales.”

La primera consideración importante es que la entrevista debe situarse en un campo que permite conectar prácticas y significados. Esto implica que dicha técnica de recolección de datos nos permite captar la información experimentada y absorbida por el entrevistado, al tiempo que capturar discursos particulares que remiten a otros significados sociales y generales. Esto tiene una serie de implicaciones a la hora de considerar la entrevista como forma de conocimiento:

En primer lugar, la entrevista no se sitúa en el campo estricto de la conducta ni el lugar puramente lingüístico. La información que obtenemos a partir de una entrevista es de carácter “pragmático”, es decir, un discurso actualizado en relación a una práctica correspondiente.

En segundo lugar, la entrevista es una herramienta de carácter comunicativo que se propone captar significados que de ningún modo son hechos puros o simples, están mediados por la construcción que hacen los propios sujetos en base a su experiencia. Cuando nos proponemos atrapar el significado que los otros atribuyen a sus propias prácticas debemos asumir que “nuestro conocimiento del mundo supone un conjunto de abstracciones, generalizaciones, formalizaciones e idealizaciones propias del nivel respectivo de organización del pensamiento.

 Para el caso del tipo de conversación producida mediante la situación de entrevista es importante destacar, entonces, que la información que podemos obtener, solo puede ser comprendida en el contexto de un relato donde lo que se dice tiene que ser reconstruido, una y otra vez, en el marco de las condiciones de enunciación y en relación a comentarios pasados y futuros. Al mismo tiempo, implica que cuantos mayores sean nuestras posibilidades de captar elementos del contexto, estaremos en mejores condiciones para entender la indexicalidad del discurso de nuestro entrevistado.

 Con frecuencia sucede que una vez que hemos realizado la entrevista, y hemos realizado su transcripción textual, descubrimos en la lectura del texto un universo de significados desconocido para nosotros mismos. Encontramos nuevos sentidos que podemos atribuir a lo que fue dicho por el entrevistado, advertimos que había un potencial eje de indagación sugerido por el entrevistado al que no dimos importancia y que dejamos pasar o incluso que bloqueamos con una pregunta claramente desviada un intento de reflexión por parte del entrevistado en un sentido que prometía el descubrimiento de aspectos inexplorados. Es allí, donde nos enfrentamos una y otra vez, mediante sucesivas lecturas a un texto que es portador de una significación que va mucho más allá de la agenda de temas propuesta originariamente en el guión de la entrevista. 

Los tipos principales de entrevista, desde el punto de punto de vista de la técnica de interrogar que es la más común y frecuentemente utilizada son: La Entrevista estandarizada: es una especie de cuestionario oral. El entrevistador lee las preguntas y anota las respuestas que obtiene. Se suele utilizar en los procesos de selección de búsqueda pasiva, cuando hay muchos candidatos. La Entrevista libre: es como una charla de cáracter informal, que permite la obtención de datos subjetivos acerca del candidato y, por último, está la  Entrevista mixta: no se sirve de un cuestionario fijo, ni plantea unas preguntas prefijadas, sino que sigue una especie de guía de entrevista en las que se detallan, no las preguntas sino las áreas que han de ser exploradas.

En ese punto, nuestro entrenamiento como investigadores debería avanzar mucho más en la dirección de mejorar nuestras competencias teóricas y comunicativas, para refinar y recontextualizar nuestras preguntas y la forma en que éstas evocan o incluso impiden ciertas respuestas. Tan sólo hace falta que las empresas de investigación de mercados cuenten con verdaderos profesionales que asuman el papel de efectividad, recursos y competencia necesarios. ¿Entrevistamos? En España, 6 millones de personas  lo están deseando…@elsociologo

“Progresando”

Hoy en día, la perspectiva del progreso es usada, especialmente en el mundo moderno, para sustentar la esperanza en un futuro caracterizado por la libertad, la igualdad y la justicia individuales.

Nisbet afirmaba que en un 99% de lo que se ha escrito sobre la idea de progreso, es un lugar común que esta idea es inseparable de la modernidad y que su formulación fue posible sólo después de que el pensamiento occidental pudo finalmente romper las cadenas del dogma cristiano y del pensamiento pagano clásico.

Platón también contribuyó a consolidar la idea de progreso. En El estadista, Platón traza un cuadro histórico del progreso de la humanidad desde sus oscuros orígenes primitivos hasta las cumbres más sublimes del pensamiento.

La ciudad de Dios, de San Agustín, ha sido llamada frecuentemente la primera filosofía completa de la historia del mundo, y sería difícil refutar tal afirmación. Aunque San Agustín estaba extasiado y dominado por la idea de Dios y del Espíritu Santo, su temprana educación pagana, durante la cual había leído apasionadamente a los pensadores griegos y romanos, le dio un sólido sentido de las maravillas del progreso material en el mundo.

Ya en el siglo XVIII encontramos en Alemania, Inglaterra, Francia y otros países muchas expresiones de la creencia en el progreso de la humanidad. Kant es el autor de una brillante y sugestiva obra titulada Idea de una historia universal desde un punto de vista cosmopolita, cuya idea central es el progreso de la humanidad. Vale la pena citar esta cita de las ideas contenidas en esta obra: “La historia de la raza humana, concebida como un todo, puede ser considerada como la realización de un plan oculto de la naturaleza para llevar a cabo una constitución política interna y también externamente perfecta, como el único estado en el cual todas las aptitudes implantadas por ella en la humanidad pueden desarrollarse plenamente.”

 Durante el siglo XIX la fe en el progreso alcanzó a ambos lados del Atlántico el status de una religión popular entre los miembros de la clase media, y fue considerada como una ley definitiva por amplios sectores de la intelectualidad. El Curso de filosofía positiva, de Augusto Comte es probablemente la más sistemática y minuciosa de todas las obras sobre el progreso escritas durante el siglo XIX. Para Comte, la esencia del progreso humano es intelectual. Comte sostiene que todas las disciplinas físicas han alcanzado jerarquía científica -la astronomía, la física, la química y la biología, en ese orden de evolución-, y que el tiempo está ahora maduro para la creación de una verdadera ciencia de la sociedad. En Alemania nos encontramos con Hegel y Marx. Para Hegel, la historia humana es “el desarrollo del espíritu en el tiempo”, y la esencia del espíritu hegeliano es “la libertad”. En su Crítica de la economía política, Marx escribe: “A grandes rasgos podemos calificar los métodos de producción característicos de la antigüedad, el feudalismo y la burguesía moderna como otras tantas épocas en el progreso de la formación económica de la sociedad”.

 En Inglaterra nos encontramos con  J. S. Mill y Spencer. Herbert Spencer fue probablemente el más conocido de los filósofos del progreso del siglo XIX, cuya fama se extendió a todo el mundo. Spencer dedicó su vida a demostrar el funcionamiento de las leyes del progreso en la naturaleza y en la sociedad humana. En su libro titulado Estática Social, Spencer expuso los principios rectores de su pensamiento. “El progreso no es, por lo tanto, un accidente, sino una necesidad. La civilización no es artificial: es una parte de la naturaleza, como lo es la formación del embrión, o el desarrollo de una flor”.

 En los Estados Unidos del siglo XIX, como lo documenta detalladamente David Marcel en su libro Progress and Pragmatism, el progreso era directamente una religión o el contexto de las religiones. Incluso el propio Emerson que solía criticar los valores norteamericanos, se preguntaba en su obra Progreso de la cultura: “¿Quién viviría en la edad de piedra o en la de bronce, en la de hierro o en la lacustre? ¿Quién no prefiere la edad del acero, del oro, del carbón, del petróleo, del algodón, de la máquina de vapor, de la electricidad o del espectroscopio?”.

Resumiendo, la idea de progreso, tal como la hemos conocido durante dos milenios y medio en Occidente, tiene múltiples significados. Puede significar, como para los griegos y los romanos, nada más que un avance de las artes y las ciencias, con los consiguientes beneficios para el bienestar humano, o, como para los cristianos, la marcha hacia un milenio final de perfección en esta tierra,  puede significar, como otrora para los Padres Fundadores de la Sociología y para sus hermanos espirituales de Francia e Inglaterra, la constante expansión del conocimiento, las instituciones libres y la creatividad, pero también significa el inexorable afianzamiento del estado político y los sistemas democráticos, la interferencia cada vez más acentuada del Estado en nuestras vidas individuales sumergidas en un periodo de profunda crisis, o el ascenso igualmente inexorable de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en nuestra vida social actual.

 ¿El actual destino del progreso en el siglo XXI? ¿Cuál será el futuro de la idea de progreso? ¡Descubrámoslo todos juntos….! Progresando. @elsociologo

#Septiembre: “Funcionalismo societario”

september

El significado del funcionalismo es diverso. En su sentido gramatical, consiste en aquel conjunto de actividades que realiza aquella persona que ocupa un cargo. En matemáticas, consiste en aquella relación existente entre dos o más elementos, y en el área de la biología es aquella contribución que da un elemento a la organización o a la acción del conjunto. Como corriente sociológica, surgió a finales del siglo XIX, principalmente arraigada en Estados Unidos. Vivió su máximo esplendor entre 1890 y 1910. Nació como respuesta al estructuralismo, como reacción al evolucionismo y al particularismo histórico derivando, finalmente, en la psicología aplicada. Los principales autores, entre otros, son; Herbert Spencer, Radcliffe Brown, Ferdinand de Saussure, Claude Levi Strauss, Malinowski, Almond, William James, Harvey A. Carr, McKeen Cattell, Jacques Lacan, Harold Lasswell y Roland Barthes.

La actitud funcionalista fue consecuencia lógica de la propagación del darwinismo y su Doctrina de la “supervivencia de los más aptos”.

El funcionalismo sostenía que es mucho más interesante estudiar los distintos recursos que utiliza el “ser humano” para afrontar su medio que limitarse a analizar la estructura básica de la mente. El fin de la psicología debe ser comprender como la conciencia y otros procesos mentales ayudan a la los seres humanos a adaptarse a sus experiencias. Para ello, son necesarios múltiples niveles de análisis y una metodología flexible, por lo que nos sirven tanto la introspección, como el método experimental, como el método de inferir actividades mentales. James opinaba que la conciencia humana es un fluir continuo. Las percepciones y asociaciones, las sensaciones y emociones, no pueden separarse.

La estructura social no es más que un agente de relaciones sociales. La función de la estructura es hacer comprensible los hechos observados. La estructura está presente en la realidad, pero no en el inconsciente. La vida social está fundada sobre un vasto aparato simbólico en dónde la lengua es uno de esos sistemas dónde los otros sistemas de símbolos deben darse también al mismo tiempo. La sociedad se convierte, de esta manera, en una totalidad formada por diversos elementos que tienen funciones indispensables para la misma. Cada sociedad, cada cultura, es un todo, un conjunto coherente, organizado e integrado base del funcionalismo absoluto. Podíamos aseverar que nos encontramos “sentenciados a perpetuidad en medio de incesantes funcionalismos sociales.”

Ante tales premisas, mentalmente heredadas, casi la totalidad de los nuevos medios de difusión informativos, periodísticos, audiovisuales, marketinianos y comunicativos de nuestra era digital han convertido Septiembre, en nuestra sociedad contemporánea, en el mes funcionalista y de buenos propósitos con diferencia. Todo empieza de nuevo, es un mes que se asemeja a Diciembre con su típico “fin de año”. Septiembre se convierte así en el gran mes, mes de objetivos, de promesas, de propuestas y de nuevos encuentros sociales. Ya están en marcha en  la mentalidad societaria nuevos programas, nuevas cadenas, nuevos estilos y nuevas intenciones. Acciones con fórmulas y formatos diferentes persiguiendo, casi exclusivamente, un único fin; “el consumidor globalizado.”

La mayoría de estos propósitos societarios son propósitos que tienen que ver con la salud (¿Los “sin papeles” se dedicarán a correr?) y, su energía funcionalista vital: dejar de fumar, mejorar la alimentación, adelgazar, hacer deporte; gym, gap, natación, body sculpt, spinning, pilates, footing, etc. Un listado funcional infinito. Existen también los objetivos de mejorar la capacitación y, sobretodo, la educación, como es el caso de aprender nuevos idiomas o realizar cursos o cursar un master o postgrado. El objetivo final, además del área que cada uno elija, tiene que ver siempre con la mejora, la autorrealización personal, lo cual sería muy positivo, siempre que se tratase de objetivos realistas, coherentes y alcanzables y a ser posible formasen parte de un proyecto personal de vida que les dé y les dote de sentido y eficacia. Lamentablemente, al final, la inmensa mayoría de estos propósitos funcionalistas se convierten en simples listas mentales del deseo inconsciente de bienestar y mejora ciudadano sin más.

Sólo los más realistas, con ideas claras y tenaces persistirán en sus objetivos. Sin duda, más de uno, volverá, de nuevo, a quedarse en la trinchera funcional de Septiembre, eso sí, ésta vez cargados de buenos ánimos e intenciones que iluminen, una y otra vez, el camino de esta “crisis política y  global, cultural, económica, financiera, social, medio-ambiental, ecológica, duradera e irremediablemente funcional”.
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“Funcionalismo en estado puro”. #Septiembre @elsociologo

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